La empresa y la implementación de nuevas tecnologías
Tal
como ocurre en los espectáculos donde un ilusionista nos deja maravillados con
actos que sobrepasan la realidad, en países subdesarrollados pensamos que la
solución a los problemas de la empresa se da como por arte de magia con la
adquisición de una nueva tecnología o aplicación informática, más aun cuando esta
viene respaldada por un sinnúmero de casos de éxito. No importa el ramo: banca
y finanzas, producción, telecomunicaciones, seguros, medicina o turismo, por un
instante olvidamos que se trata solo de una herramienta y que el verdadero éxito
para el logro de nuestros objetivos no está en lo que adquirimos, sino en los
procesos de la empresa.
Y
es que con la cuantiosa inversión que normalmente realizamos a nivel de
tecnología esperamos que las cosas funcionen a las mil maravillas, dejando de
lado otros factores críticos para el logro de nuestros objetivos como lo son el
estar consciente en todo momento de la realidad de la empresa y su entorno, la existencia
de metas realistas que permitan identificar los logros conseguidos, la revisión
y ajuste de la estructura y procesos de la empresa –no solo a nivel de adopción
de mejores prácticas, sino de cómo se van a ver afectados con el nuevo sistema-,
la preparación del recurso humano y su empoderamiento para el éxito de
cualquier proyecto que deseemos emprender. Cuidando estos factores básicos, llevando una
buena metodología de planificación y gestión de proyectos, así como un control
y mitigación de riesgos podremos llevar nuestros proyectos a buen término.
Finalmente,
la implementación de nueva tecnología puede originarse para solventar los
percances por los que pudiese estar atravesando la empresa, sin embargo la meta
final debe ser crecer y ganar presencia
en un mercado tan competitivo como el actual.